La desinfección
es un proceso cuyo único fin es la destrucción
de los gérmenes patógenos, es decir, con
capacidad de producir infecciones a los seres humanos
o a sus animales domésticos.
la limpieza es fundamental en todo
programa integral de higiene y saneamiento en cualquier
colectividad. Actualmente casi todas las escuelas higiénicas
reconocen unánimemente la prioridad indiscutible
de la misma, tanto desde el punto de vista cronológico
como indispensable para los tratamientos posteriores
de desinfección*.
Sin embargo en la eficacia de los procesos
de limpieza hay que tener en cuanto que existen factores
que puede alterar la misma como son los siguientes:
EL DETERGENTE ESTÁ
DESPROVISTO DE ACCIÓN GERMICIDA
y por tanto no destruye los gérmenes patógenos,
siendo esta limitación muy grave en las denominadas
“zonas críticas”.
EL FILM RESIDUAL DEL
DETERGENTE, más la humedad y la
suciedad aportada por el calzado en zonas transitadas
constituyen un excelente caldo de cultivo.
DEFICIENCIAS EN EL PROCESO
DE LIMPIEZA comunes a muchos centros, limitan
considerablemente el potencial teórico que
permite alcanzar la limpieza en sí misma.
Por ello, para conseguir las condiciones higiénicas
adecuadas en las “zonas de alto riesgo infectivo”,
es imprescindible aplicar procesos de desinfección
de superficies complementarios (como la D.V.A.)
posteriormente a la limpieza.